martes, 1 de noviembre de 2005

Before Sunset / Before Sunrise

La manera en que crecemos, la manera en que vivimos. La forma en que uno puede, a veces, transmitirlo todo y mirar a los ojos de alguien y saber que ese alguien sí conoce quién eres. Que sí podría ser. Que sería posible. Que el deseo existe y que es bueno y que existe la añoranza y es terrible.
Uno se pasa la vida despidiéndose. Diciendo adiós a personas sin las que no cree poder vivir y descubriendo más tarde que era cierto, que después de que se marcharan no ha hecho nada a derechas, aunque el recuerdo se diluya porque la memoria no nos atenaza siempre. Intenta repetir las mismas historias, intenta sentirse vivo y completo y profundo, dulce, amoroso, ocurrente, divertido y sensual... Y lo consigue a ratos -días, meses, años incluso- para después darse la vuelta, pararse un momento para mirar atrás y pensar en cómo caminar hacia adelante y darse cuenta de que ha ganado mil formas de perder el tiempo. Mil maneras de no ser extraordinario.
¿Y ahora qué? Todas las teorías por la borda, un sinfín de teorías que se acaban cuando aparece alguien, que comienzan cuando se marcha, una y otra vez, repetidas, marchitas. Porque ya no sostienen, porque nunca fueron nada, porque ni siquiera la experiencia puede salvarnos de equivocarnos de nuevo, porque estamos llenos de verdades inmutables de un segundo.
¿Es eso, al final, lo único importante? ¿La conexión que puedes lograr con alguien a quien nunca tendrás porque hay historias que empiezan sin futuro?
Hoy sé que voy a pasarme el resto de la vida, el resto de las historias, deseando estar con otra persona...

1 comentario:

arwen dijo...

Por Dios, Olga, que casi me haces llorar (bueno, la verdad es que últimamente poco hace falta para que llore).
Es precioso, pero debo decirte que, siempre hay esperanza, que es mentira lo del alma gemela, porque no es una, pueden ser varias, en la misma vida, en otras...Porque la vida ya es maravillosa porque la estamos viviendo y, sí, efectivamente, hay personas que están y siempre y para siempre dejarán huella, pero vendrá otra, otras, seguro, y volverás a ser tú, totalmente llena.
Por mucho que la ficción, el cine, supongo que a eso te refieres con tu título, quieran hacernos creer que no es así, que puedes haber perdido tu oportunidad o haber encontrado lo que buscabas y no haberte dado cuenta.
Porque el cine no deja de ser una fábrica, no ya de sueños, si no de dinero, que prefiere mantener el estatus, el aguántate con lo que tienes, con la persona que tienes, porque es lo único que vas a tener y luego, posiblemente, estés sola.
Pero nunca se está solo si uno quiere, porque la soledad siempre es relativa y muchas veces se está mucho más solo en compañía.