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sábado, 22 de diciembre de 2007

La plaza y libros

Me pierdo buscando la Plaza Mayor, que quería ver de noche y en la que ya no dejaré ningún beso. Hace demasiado que no vuelvo a Madrid, porque antes me sabía el camino de memoria y hoy he acabado frente a la puerta del Thyssen. Me duelen los pies desde hace tres días, pero camino sin parar y me detengo en el Canal de Isabel II para ver las fotografías de Don McCullin, que se anuncian con un gran: "¡¡Atención!! algunas imágenes pueden herir su sensibilidad" y yo me pregunto qué sensibilidad escapista tan fácilmente herible tienen algunos. Le han descrito Susan Sontag y John Le Carré. Fotografía hasta los paisajes en blanco y negro y la negrura de África y las muertes de SIDA y el llanto seco de un niño huérfano -¿cuántos años tendrá hoy, si es que vive?- y la matanza de Sabra y la guerra de Vietnam y Chipre en guerra y la construcción del muro de Berlín y el Checkpoint Charlie. Subo para ver todas las fotos, a pesar del vértigo -no te quedes clavada en medio de la escalera, no te vas a caer, sigue subiendo, respira, no mires abajo- y vuelvo a comprar el catálogo de la muestra y hago recuento: me falta el Prado, me falta el Thyssen, me falta Mapplethorpe, me falta comprar más libros (mi hermano vuelve a pedirme a Samuel Johnson), me quedan dos días, me estoy cayendo de sueño y son las siete y diez de la tarde, dentro de hora y media cojo el metro, podría pasarme por la Fnac y terminar las compras y seguir revolviendo libros y seguir fundiéndome la paga extra en bibliotecas...

Imagen de Don McCullin.

viernes, 16 de septiembre de 2005

A veces...

... se pueden ver cosas bonitas en esta ciudad.
Quizá sólo haya que salir a encontrarlas...

La creatividad


Edito fotos de lugares a los que no sé si iré un día, que me prestan mis amigos para que los conozca más a ellos, a su modo de viajar, a su modo de mirar la realidad, que es lo que yo quiero aprender, lo que siempre he querido aprender, luchando contra la certeza de que nunca he sabido cómo apresarla, porque se me escapa. Porque es demasiado amplia.

Por eso ensayo con programas fotográficos: por eso salgo con la cámara a todas partes ahora y hago retratos, que siempre me salieron más o menos bien, y busco encuadres, y aprendo la regla de los tercios y luego selecciono, doy a mil botones, busco efectos... Para tener otra manera mía de ver las cosas: para que mi manera sea única y distinta; para que se convierta en otra extensión de mí: para no repetir lo de siempre, los mismos esquemas, las mismas palabras vacuas, los mismos errores.