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lunes, 13 de agosto de 2007

Dos pájaros de un tiro

No cantaron Esos locos bajitos, ni Pendiente de ti, pero sí Lucía, Mediterráneo y Aquellas pequeñas cosas... Tampoco cantaron Con la frente marchita, ni Como un dolor de muelas, que es mi canción del llanto, la que más me define, la que más me hace llorar; ni la Balada de Tolito, que también es triste porque Sabina es mucho mejor componiendo temas tristes... Pero me creí, como siempre, que hoy puede ser un gran día y se me puso la piel de gallina cuando escuché los primeros acordes de Pueblo Blanco, porque, cuando estoy aquí siempre me imagino Andalucía y, cuando estoy allí, veo Extremadura.

Canté. Canté como nunca, canté mejor que nunca, bailé, me emocioné y me reí. Toqué madera, boté, le vi las arrugas a Serrat, le tembló el corazón por la garganta y recordé. Recordé que este hombre, que estos hombres, me han acompañado durante años. Que he utilizado al Nano para trabajos de Facultad, que me he emborrachado con Sabina, que Sabina sirvió para que un tipo tímido cantara y que le han puesto música a mil tardes escribiendo.

Ya que no voy a poder ver nunca a Alfredo Kraus, a Billie Holiday y a Frank Sinatra, bien me vale Cáceres. Bien me valen Serrat y Sabina, Sabina y Serrat, el noi del Poble Sec, el de Úbeda, el sufridor del Atleti, el seguidor del Barça, el Nano, Joaquinito. Bien me valen estos dos pájaros, que vuelan tanto y tan bien juntos.

domingo, 17 de junio de 2007

Paul Potts y Connie

No me gustaban los vídeos. Pretendía no colgar vídeos en el blog, pero es que no me puedo resistir... Esta mañana le contaba a mi hermano que había un tipo, en el Factor X inglés que se había presentado al casting para cantar el Nessun Dorma del Turandot de Puccini. Paul Potts se llama y canta así:




Hermano mayor, que según mi tío Juan (que habla tan gráficamente como sigue) "comienza a cantar en do mayor como quien se rasca la punta de la polla", se ha pasado toda la mañana regalándome el Nessun Dorma y Los cuentos de Hoffmann, que es mi ópera favorita y, cuando hemos llegado a casa de mi padre, les he puesto el vídeo, todos con la piel de gallina, mi padre cantando el Nessun Dorma también y lección de música sobre cómo canta los bajos una cría de seis años que se llama Connie y cuyo Over the rainbow les dejo aquí abajo...



Y en España, el más famoso, el Ponte el cinturón. Si ej que...

miércoles, 2 de mayo de 2007

Soledad


Soledad,
aquí están mis credenciales.
Vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo.
Creo
que pasaremos juntos temporales.
Propongo que tú y yo
nos vayamos conociendo.

Aquí estoy.
Te traigo mis cicatrices:
palabras sobre papel pentagramado.
No te fijes mucho en lo que dicen:
me encontrarás en cada cosa que he callado.


Ya pasó,
ya he dejado que se empañe
la ilusión de que vivir es indoloro.
Qué raro que seas tú quien me acompañe,
soledad,
a mí, que nunca supe bien cómo estar solo.


Jorge Drexler.

domingo, 4 de febrero de 2007

Ansia en Plaza Francia











Encerrado en mi torre de marfil,
la soledad del cuarto del hotel,
bajo el peso de mi propia ley perdí,
mi propia ley que es roce de tu piel.

Esperándote con ansia en plaza Francia,
la fragancia de tu rosa en mi pellejo,
que no pude borrar en cuatro días,
malditas despedidas, me están volviendo viejo.

En el ropero dejé la campera de cuero,
ahora soy un torero retirado de los ruedos.
Mi dinero me lo gasto en elegancia,
esperándote con ansia en plaza Francia.

En mi cárcel de cristal, te espero,
más allá del bien y del mal, te quiero.

Con mi tarjeta dorada no me puedo comprar nada,
el amor no se puede pagar.

Saco pecho y camino por el techo,
otra vez va a ser mejor comprarlo hecho al amor.

Andrés Calamaro
Me he acordado de ti.

sábado, 21 de octubre de 2006

A favor de tu piel

A favor de tu piel,

tengo de testigo la luna,
jugué mi inocencia,
gané tu locura.

Derechito al Edén,
sin paradas y sin regreso;
si esperan tus besos,
quién para ese tren.

A favor de tu piel,
que aprendí mejor que la mía,
llené mi cuaderno
con tu geografía.

Se borró la ciudad.
Ya sólo eras tú mi paisaje,
mi sur, mi viaje,
mi punto final.

No hay un sitio mejor,
preso y a tu merced,
yo rendido a favor
de tu piel.

A favor de tu piel,
de todos los mundos posibles,
viví entre tu pecho
y tu boca infalible.

Te podría tocar
con los dedos de la memoria.
Contar nuestra historia
lunar por lunar.

A favor de tu piel
ahora ya sin prisa ninguna
pasé aquella noche
de las mil y una.

Pero no pudo ser.
Se perdió un pasaje del cuento,
un golpe de viento,
un no y un por qué.

El poniente sopló,
mi fortuna se fue
y rendido a favor de tu piel.

No hay un sitio mejor,
preso y a tu merced,
yo rendido y a favor de tu piel.

Si hay un sitio mejor,
no lo quiero saber:
yo rendido a favor de tu piel.

Javier Ruibal

martes, 10 de octubre de 2006

Descanso

Ni edad ni salud para según qué. Ni siquiera para buscar, aunque querría buscar. Ni para hacerme el hueco, ni para confiar, ni para las traiciones. Por supuesto, no para el juicio; no para la persecución; no para la desgana.

Me gustaría volver a colgar cuadros. Encontrar poesías. Leer para mostrar. Ahondar para compartir. Ensayar. Mirar títulos de libros. Dejar de releer mensajes antiguos. Dejar de releer mensajes antiguos y tristes:


Per dissimular les llàgrimes que li queien
galtes avall va tancar el paraigua i va rebre
la pluja a la cara.

Joan Brossa.



No tengo miedo,
no tengo miedo de las cosas,
no tengo miedo de ninguna de las cosas.

M. Duras


O de leer, hoy como ayer, dos canciones entremezcladas de Andrés Calamaro:


Si supieras que me siento perdida
es como si supieras que tengo miedo
no te enojes conmigo
es como decirte:
Tengo miedo a llegar y que no estés aquí...


Pues eso: tengo miedo a llegar y que no estés aquí...

viernes, 25 de noviembre de 2005

Abrázame fuerte


(Lo escribí el 8 de diciembre de 2002, pero te lo regalo de nuevo, junto con tantos otros textos, porque hoy es tu cumpleaños y estás lejos y tengo mil ganas de abrazarte fuerte).

Y estaba solo, con la guitarra y ese acento canario que no ha perdido, el chaval de la melena rizada y la mente lúcida. Y cantó El Marido de la Peluquera y habló de amores que no quieren desaparecer nunca y sentí que me abrazabas fuerte, porque siempre eres la persona que más fuerte me abraza y te mandé un mensaje y se me escaparon dos lágrimas, de las serenas, no te preocupes, y te eché de menos.

Y cantó después Gente sola y yo me sentí sola porque tú no estabas y porque me llevé una libreta, pero sólo pude fumar y fumar y te escribí dentro del teatro, 7 de diciembre de 2002, cuando hace pocos días que me mandaste besos desde los 27 para los que me faltan seis meses aún y quise también un refugio para los días de frío, porque últimamente hace mucho frío y me quedan pocos bares.

Y hoy quiero regalarte canciones de Pedrito, como un deseo o como una invitación al vuelo, hacia otro país que está cerca y está muy lejos (todo está lejos siempre: demasiado lejos) y porque ha hablado de la mujer y muchas mujeres han hablado con él de la mujer y jamás he tenido tanta conciencia como ahora de lo que significa esa palabra. De lo que implica lo que somos.

Un día estas cosas son cosas pasadas
llenando la memoria como cajas
tu risa que brinca
febrero y tus cartas
y Silvio y Ojalá como coartada

Un día estas cosas son polvo de estrellas
momento como curva en la vereda
un día miramos y acaso reímos
pensando lo que ha sido y lo que fuimos

Un día volvemos aquí donde estamos
y todo lo importante lo encontramos
el agua más fresca
la flor de las flores
aroma que resuelve los olores...

Aquí hace menos frío
que en la calle
hay leña para un fuego
no mucha pero bueno
un poco de calor no viene mal

Aquí hay una canción que nos descansa
un hueco para el alma
sentirse como en casa
un alto en el camino nada más

Pasa, entra
y siente que hay quien duda como tú
y no se descubre nada, nada de las cosas
que ha escuchado y desespera
pasa, entra
y siente que hay quien duda como tú
pero se abraza a lo que tiene y se levanta
con la fuerza que le queda
pasa, entra
y siente que hay quien duda como tú
pero no tiene más canción que la que sabe y la cantó
y si no la sabe tararea...

El puente no alcanza
el río es estrecho
la lluvia es la trampa
la lluvia es el cepo
camino deprisa
ni busco ni encuentro
ni paso ni quiero
ni tengo ni doy.

La calle cambió su trayecto y no vuelve
las normas distintas son días sin verte
perdí las señales los horarios los trenes
nostalgia es el verbo que piensa en tu olor
Y te echo de menos,
de menos, de menos
espacio vacío de mi corazón

Como el sol en la bahía
cuando el mar bebe su fuego
y la noche su alegría
Como casa como guía
como faro de los puertos
como luz de mediodía...
Como el aire de los muelles
con el hilo de las cañas
y el olor a sal y peces
Como harina como pan
algo bueno que no pides y se da
cielo limpio cielo azul:
como todo si estás tú

como el día que amanece
con la luz abriendo paso
entre las calles y la gente
Cosa tibia que se mueve
por la luna de mis labios
agua y musgo de la fuente
Como flor en los balcones
como helecho de los patios
despertar de las canciones
Como harina como pan
algo bueno que no pides y se da
cielo limpio cielo azul
como todo si estás tú

Los oasis son siempre espejismos
hay pasiones que niegan el cielo
cuando me quisieron
yo no quise tanto
y cuando he querido
no siempre quisieron
Las palabras no sólo definen
hay canciones que guardan misterios
cuando me llamaron no escuché el mensaje
cuando yo lo quise no me respondieron
Poco mucho algo casi casi nada
no siempre se cruzan todas las miradas
Hay distancias que guardan caricias
y lugares de pocos senderos
mis señales de humo no encontraron ojos
y llegaron cartas cuando estaba lejos
En el mar hay tesoros y peces
en el río hay arena y secretos
cuando lo quisiste no salió la luna
cuando no esperabas te llovieron besos...

Tendré dragones verdes
mirando en otros ojos
da igual si son rebeldes
o tienden al reposo
serán dragones verdes más claros más oscuros
saldrá de nuevo el sol y de eso estoy seguro
tendré promesas nuevas
alimentando el verbo
y todas las estrellas y el cielo de los cielos
haré canciones buenas de nuevo en el nosotros
y juntaré la arena y reviviré supongo
y entonces volveré a pensar en ti...

habrá de nuevo un bosque
donde mojar los labios
un beso que me nombre y primavera en Mayo
daré lo que ya he dado y lo que está por verse
el tiempo y el espacio habrán de resolverse
tendré dragones verdes
mirando en otros ojos
reflejos transparentes donde entenderlo todo
el mundo no se acaba donde se acaba un beso
encontraré las alas para volar de nuevo

Lleno un cazo de agua
y lo dejo en la puerta
para que vuelvas
trigo y aceitunas
miel y hierbabuena
para que vuelvas
beberás, mojaras tus labios
después de tanto andar
hablarás, contarás lo andado
y después descasarás...

Ya lo sabes: Abrázame fuerte que no pueda respirar...

miércoles, 16 de noviembre de 2005

Distancia



Distancia

Siento campos y caminos, distancia,
qué cantidad de recuerdos,
de infancia, amores, amigos, distancia,
que se han quedado tan lejos.

Entre las calles amigas, distancia,
del viejo y querido pueblo,
donde se abrieron mis ojos, distancia,
donde jugué de pequeño.

Un corazón de guitarra quisiera
para cantar lo que siento.

Allí viví la alegría, distancia,
de mi primer sentimiento
que se ha quedado dormido, distancia,
entre la niebla del tiempo.

Primer amor de mi vida, distancia,
que no pasó del intento,
primer poema del alma, distancia,
que se ha quedado en silencio.

Un corazón de guitarra quisiera
para cantar lo que siento.

¿Dónde estarán los amigos, distancia,
mis compañeros de juegos?
Quién sabe dónde se han ido, distancia,
y qué habrá sido de ellos.

Regresaré a mis estrellas, distancia,
les contaré mis secretos:
¡que sigo amando mi tierra!, distancia,
cuando me marcho muy lejos.

Un corazón de distancia quisiera
para volver a mi pueblo.

Alberto Cortez.

A ti te sacaron de un prado verde y una inmensa familia en forma de manto que vuelve cuando hablas con un acento musical y cantarín. A mí me sacaron del pueblo más grande de Badajoz, un lugar mágico que recuerdo borroso, a pinceladas, porque allí dejé a la niña que fui, que quizá tenga sus propias respuestas para lo que pasa ahora. En el centro de ese cuadro perfecto hay una iglesia grande, de muros gruesos, una típica iglesia con un atrio en el que contar historias de miedo bajo la luna oscura, y con campanas que asomaban al alba y avisaban de las bodas, los nacimientos y las muertes. Había también una plaza de abastos, inmensa y bulliciosa, con vendedores voceando la mercancía, que te dejaban fiado y que regalaban manzanas a los pequeños. Había marujas de barrio, plazas en las que jugar a las seis de la tarde y un descampado en la Huerta de los Frailes, al lado de una finca en la que los más atrevidos robaban cantidades ingentes de lo que ahora se llama regaliz pero que nosotros conocíamos como palo dú. La Huerta de los Frailes estaba al lado de mi colegio, otro lugar hermoso donde descubrí lo indecible. Y allí, en ese descampado, resolvimos misterios, nos gustaron los primeros hombres y algunos probaron la cerveza por primera vez. Ahora hay allí un edificio de viviendas amarillas, que yo vi de un barrido y que me pareció lo más feo del mundo. Mi madre segunda, mi mamadre, como diría Neruda, murió hace años en un accidente de tráfico. Y mi madre tercera, mi mamamadre, perdió la cabeza por una enfermedad extraña de la que no quiero saber el nombre. No sé qué ha sido de mis amigas de infancia. A mi abuelo hace siglos que no le veo. Y querría que observara cómo he crecido, ese hombre que me mostró cómo oler la madera, cómo fantasear con viajes a la luna y cómo pescar cangrejos y que es una de las influencias más preclaras de mi niñez.

Ahora el cuadro permanece inmutable. Vuelve de cuando en cuando, asaltándome en sueños y en punzadas dolorosas de recuerdos imborrables. Me gustaría que mi cabeza se acordara de más momentos, me ha hecho una mala pasada borrando los sucesos tristes porque, en el proceso, se ha cargado también los memorables. Esa distancia es la que me hace conmoverme con el pasado. No quiero que vuelva, lo único que me gustaría es no haberlo abandonado tan pronto. En mi camino se han ido quedando atrás demasiadas personas, demasiadas vivencias, demasiada vida. Se trata de reducir el círculo sin que la experiencia resulte traumática, pero esa inconstancia me descorazona. Me parece injusta.

Hoy quiero proponerme no dejar escapar a las muchas o pocas personas que me parecen interesantes. Quiero proponerme que quienes se han ido permanezcan en el recuerdo. Quiero proponerme escribir, cuidar y mimar a las que tengo cerca, establecer con ellas ritos inútiles basados en tardes de merienda, tés, cafés, bebida a raudales, muchas risas y unión. Quiero tener los ojos bien abiertos para captar sensaciones y bajonas.

No quiero poblar mi vida de más cuadros inmutables. Ya tengo demasiados. Quiero hacer una gran pintura, en la que tengan cabida el verde de los campos en los que Jandro me enseñó a ser yo; el verde de tus ojos y de los de Luci; el negro de la ropa de Ángel, el marrón de su mirada; el rojo centelleante de los amaneceres compartidos; el ocre de las botellas de ron miel que me bebo con Maricarmen; los destellos luminosos de las sonrisas de Pupe; el arco iris que es Nerea; los colores pastel de la casa de Ricardo…

Quiero hacer un cuadro grande que vaya cambiando con el tiempo y que me conforme, que sea como un grito que logre despertarme en las etapas de sueño, que me pacifique y me atormente, que me explote y me reconstruya. Quiero pintar un cuadro con las piedras en las que tropiezo, con los susurros, con el viento, con las sonrisas. Quiero que sea como un beso en la boca apasionado, último y dulce, como un abrazo inesperado y lleno de murmullos, pasional y sincero. Quiero un cuadro sexual, puro fuego, calentito como las sábanas compartidas, romántico como los trenes, en el que aparezcan las personas que ahora amo y las que amaré. Quiero un cuadro de poesías y de canciones roncas y desesperadas. De palabras contundentes, de consejos, de disputas, de crecimiento compartido; de líneas convergentes en miles de puntos que estallen ebullescentes e instantáneas. Quiero un cuadro en el que aparezcan el mar y los valles, la Giralda, Santa Cruz, María Luisa, el Casco Antiguo de Badajoz, la Alcazaba, el Pueblo, un pueblecito costero cercano a Málaga, el Paseo de los Tristes, el Barrio Gótico, las fronteras que jamás debieron existir. Quiero un cuadro con letras españolas hechas de un alfabeto occidental que muchos compartimos, y con letras árabes, la escritura más hermosa del mundo, para que todos nos fundamos. Quiero un cuadro con etapas en blanco, con búsquedas que no finalicen, con encuentros y desencuentros sin medida. Quiero un cuadro con gotas de lluvia, atardeceres de luna llena, hojas ocres de otoño. Que sea como un inventario de motivos contra la desilusión; que dure siglos y que contenga lo que ni yo sé que contiene mi mundo. Nada quiero decir que tú no sepas.


A Palmiralis.