domingo, 30 de diciembre de 2007

Recuentos



Recuento las cicatrices y los fantasmas. Un atracador a mano armada, una palma que no me recorrerá el cuerpo, un tipo con acento alemán al que no oiré reírse, esta concepción eterna de que el futuro (me) será siempre incierto; la soledad buscada, impuesta o elegida; la sensación de quedarme atrás, en tantas cosas; la escarcha que me quema cuando sé que te he perdido; la incapacidad para ser un buen soldado.

No son demasiadas, o las olvido, porque siempre me fijé más en los árboles que en el bosque. Pero de vez en cuando atacan, o aparecen.

Me apetecería que me mimaras.

Me apetecería, digo: el condicional me recuerda que nunca me dirigiré a un concreto.

8 comentarios:

Leicca dijo...

Un beso.
Feliz año también a ti.
:)

Paco dijo...

Y luego, además está el pasado, que recorre con celeridad la vida y nos adelanta, nos espera

Adela dijo...

Peores los fantasmas que las cicatrices... Mejor olvidarlos la mayoría del tiempo, y tenerlos presentes únicamente para que no se multipliquen...
La teroría siempre es fácil, verdad? Pero me quedo con la práctica.
Y con esos fantasmas y cicatrices que dan forma y fondo a una vida, y con ese condicional, que seguro que se acaba transformando en presente, en el momento justo...

UnaExcusa dijo...

Leicca, muchas gracias, bienvenida, bienhallada y feliz año.

Y que se convierte en futuro, Paco.

Adela, peores los fantasmas que las cicatrices y mejor olvidarlos. Pero no se puede porque ambos pican. Lo de que el condicional se transforme en presente ya no lo tengo tan claro...

Arwen dijo...

Espero que se concrete.

UnaExcusa dijo...

Bueno, pues siéntate y come palomitas, cariño, que eso sí va para largo...

Ana dijo...

En la medida que pueda, yo te mimo!!!!!
Sé que buscamos otro tipo de mimos, más cercanos, más de alguien concreto, pero mientras tanto, cuando aparezca un fantasma aparezca o una cicatriz se abra ... ven cerquita que te mimaré en la medida en que yo pueda.
Besos de mimosmimos.

UnaExcusa dijo...

Qué linda eres, Ana, muchísimas gracias...